Tiempo que me debía, un tiempo que me pertenecía.
”Maldito usurero”, le gritaba.
El por su parte tuvo el ingenioso gesto de convertirse en un conejo y salir corriendo hasta su madriguera.
Mientras, yo me quedé con cara de idiota mirando la vieja chaqueta que había quedado entre mis manos.
“Que listo es este cabrón” pensé.
Solté la chaqueta, me miré los bolsillos y saque unos cuantos años.
“Creo que tendré suficiente para invitar a una copa a esa puta llamada Suerte, sólo tengo que encontrarla”.
Así es como comencé mi búsqueda.
Alicia también debió hacer eso, robarle años al conejo tramposo, por lo menos habría podido tomar el te :)
ResponderEliminarEsa puta, por ser la más puta, es la más cotizada. Se puede encontrar, el problema es llegarle al precio.
ResponderEliminarSaludos
La buena suerte se compra, la mala se regala.
ResponderEliminarJoder...muy bueno...yo también quiero zarandear a ese infeliz...
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